Fugarse. Esa es la idea, dicen, que nunca abandona un prisionero. Más aún si se siente injustamente encarcelado. Pero de ahí a llevarla a la práctica, hay un gran trecho. De más de 60 metros de largo y un año y medio de constante y silencioso trabajo, como queda en evidencia en este reportaje que contiene la versión completa de la fuga más espectacular que se haya realizado de un penal chileno, contado por sus propios protagonistas.