Este libro analiza la relación entre la fe cristiana (el Evangelio) y las ideologías socialistas en el Chile de la Unidad Popular. Busca guiar a los católicos sobre cómo conciliar los principios de justicia social del cristianismo con las propuestas socialistas, a la vez que advierte sobre aspectos incompatibles como el ateísmo o el totalitarismo. Es un testimonio crucial del diálogo entre fe y política en Chile durante esa época convulsa.