El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente. Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina.
Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul. —“Es para mi hermana”— ¿puede hacer un paquete bien bonito?, -dijo ella—. El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó: —¿Cuánto dinero tienes?-