Carta de un idealista
Información adicional
La tonalidad agonística del poeta, sin duda heterogénea, se vale de algo que sí es homogéneo: el amor y lo divino en el alma, como secreto de un origen que no cesa. Es que más allá del espacio carnal, hay todo un mundo multidimensional aguardando. Pero los poetas no quieren que mientras el hombre espera, a otros hombres por temor, les tiemble la garganta y el corazón ande como cautivo, tratando de entender lo que le es sistemáticamente negado. El poeta, como todo creador, no se da descanso. Crear es de la esencia del pequeño o gran dios que en él sólo se glorifica creando. Con razón Carlos Johnson, el Idealista, nos anuncia:
«Creo que ya no me voy a detener jamás…» frente a la realidad del desvalido o frente al dolor de tantos »
..hijos del mismo
árbol y… de un mismo cielo.» Contestatario de la injusticia / arrogante frente a la mentira / altivo con el trapacero / …salmón en la corriente.» Es yendo contra la corriente que él piensa encontrar, en la tierra, respuesta desde los cielos.
El poeta se pregunta ¿ Por qué valen la pena las cosas? Habrá que contestar : porque en medio de ellas ¡está el hombre!
Valor :
$4.000







