El alma de la mujer es un cálido alegato en favor de una comprensión más honda de los problemas femeninos, «vistos desde adentro». Al feminismo teórico y combatiente opone Gina Lombroso un feminismo práctico, que consiste en centrar a la mujer en la auténtica misión para que fue creada y en enseñar a los hombres a respetarla, amarla y comprenderla, precisamente por la incomparable grandeza que tal misión implica.