En este poemario, Carlos Casassus explora el mundo de los recuerdos, los sueños, la nostalgia y la búsqueda de un lugar ideal o perdido, simbolizado en la imagen de la Atlántida. Sus versos combinan sensibilidad lírica e introspección, construyendo una atmósfera evocadora donde el mar, la memoria y la identidad ocupan un lugar central. Es una obra de tono íntimo y reflexivo, representativa de la poesía chilena de mediados del siglo XX.