Las bicicletas son para el verano
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Nacido en el seno del teatro, durante una gira por América de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza (1921), fue educado en Madrid, calle de Alvarez de Castro, en el barrio de Chamberi que es el escenario y al mismo tiempo el microcosmos de la guerra civil española en su obra LAS BICICLETAS SON PARA EL VERANO. Su vocación infantil fue doble: la interpretación y la escritura.
Si públicamente se inclinó por la carrera de actor, nunca dejó de escribir y, desde luego, de leer. Sus primeras actuaciones fueron durante la guerra civil, pero su primer éxito se lo dio un papel escrito para él por Enrique Jardiel Poncela, en Los ladrones somos gente honrada. Pasó después al cine, donde ha interpretado un elevado número de películas. El cambio de situación en España y la aparición de nuevos directores Armiñán, Erice, Saura, Gutiérrez
Aragón…- pusieron también a su alcance grandes papeles, en los que unió a la consagración popular que ya tenía, el prestigio de un gran actor. Nunca abandonó su vocación literaria. Poemas, narraciones breves, dieron después paso al teatro: su drama.
La coartada tuvo un accésit en el Premio Lope de Vega, que luego habría de ganar con LAS BICICLETAS SON PARA EL VERANO. Antes de ella estrenó en Madrid Los domingos, bacanal; después, Del Rey Ordás y su infamia, de la que fue también reconocida su gran categoría literaria. LAS BICICLETAS SON PARA EL VERANO fue considerada como una obra maestra por la crítica: el público abarrotó los locales donde se representaba. Se la considera como una de las obras más importantes de la literatura dramática española. SELECCIONES AUSTRAL publica esta obra precedida de una introducción de Eduardo Haro, en donde además se estudia la producción y la vida de Fernando Fernán-Gómez.
Valor :
$7.000









