El gallo en la cabecera
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Heredarás el llanto de la tierra que sólo por antiguo se aferra al párpado vigente.
Andarás por insapiencia del huérfano que ignora lo que fue antes de heredar la tamaña dote que acumula en sol edad y por lo cual aquí es castigado.
Lo que llores aquí te será abonado en la cuenta del ojo anegadizo que sólo se reanima al saberse semeiante al que llora por el lado del Ángel
Cuando ondulamos por perfección del llanto, simpática también la luz ondula y más allá del aparente desconsuelo, incontrolable, la irrealidad del ojo anegado viene a través de la realidad del que arde en la punta de la flecha.
Con luces acosadas por las sombras por entre las ojeras, llorosas de la tarde el sollozo de una parte de la tierra se escurre por el ojo adelantado que por antiguo pide lágrimas augurales al párpado vigente que no ciega.
En la herencia andamos y una raíz secreta alimenta la cisterna del plañidero
que paga con llanto y risa cuando descubre la diferencia del que llega y se va dentro de sí mismo.
¡Llora el Angel cuando llega y todos ríen, ríe el Ángel cuando parte y todos lloran!
Herederos somos:
pero dicho sea entre dioses, jel hombre llora lo que jamás ha sido suyo!
Valor :
$5.000









